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Masculinidad y COVID-19

La crisis del COVID-19 permite reflexionar acerca de qué podemos hacer los hombres con respecto a la igualdad. Si te interesa conocer nuestras ideas y compartir tu opinión, sigue leyendo.

Comienza la desescalada. Desde que se decretó el Estado de alarma el pasado 14 de marzo, la población española ha estado confinada en sus viviendas para evitar la rápida propagación del coronavirus y así no colapsar la sanidad pública. A lo largo de estas semanas, no hemos parado de escuchar y leer reflexiones acerca de si vamos a cambiar o no como sociedad y, en el caso de que sí, cómo va a ser la vida después de este parón. También cuando hablamos de género, muchas veces ponemos el foco en las propuestas de mejora a futuro y en el «otro/s» y no demasiado en qué podemos cada uno de nosotros hacer hoy. En este caso, me gustaría hablar de la responsabilidad de los hombres con respecto a la igualdad de género.

¿Qué pasa con la masculinidad durante el confinamiento?

Algunos hombres somos conscientes del papel que tenemos que desempeñar en la consecución de la igualdad real y efectiva. Sin embargo, es en momentos críticos como este, cuando viene una situación nueva, sin planificación previa ni adaptación paulatina posible, cuando realmente se demuestra si las dinámicas en las que estamos inmersos son igualitarias o simplemente hemos adoptado el lenguaje de la igualdad aunque en la práctica sigamos sin aplicarla en nuestra vida.

 

Reflexiones sobre el COVID-19 y la masculinidad

En el contexto de la crisis del COVID-19, se pueden hacer muchísimas reflexiones sobre la masculinidad. Sin embargo, considero importante centrarme en las tres siguientes:

1️⃣ Corresponsabilidad

En el entorno del hogar, es fácil ver cómo la carga que ya soportan las mujeres con la doble o triple jornada se multiplica en una situación de confinamiento como la actual. Esto conlleva que los riesgos para la salud de estas también aumentan, derivadas de la sobrecarga física y psicosocial. Como hombres, debemos observar si somos corresponsables de verdad o no en nuestros hogares. Tanto en la planificación de las tareas domésticas, como en su ejecución. También en el tipo de tareas que hacemos unos y hacen otras. Por ejemplo, no vale solo hacer las compras o la comida o sacar a los niños y a la niñas a la calle. Sino que tenemos que implicarnos en las tareas más rutinarias y menos «agradables» como la limpieza. Y, por supuesto, sin olvidarnos de involucrarnos en el cuidado de personas mayores y dependientes y no solo de menores.

Quienes trabajamos elaborando Planes de Igualdad en empresas sabemos que tradicionalmente las medidas de conciliación han sido una de las medidas estrella, dado que el coste (nos refiramos al tipo de coste que nos refiramos) es relativamente bajo. Sin embargo, esto conlleva dos riesgos:

a. Medidas orientadas a mujeres

Durante años se ha incidido en diseñar medidas de conciliación orientadas a las mujeres de la plantilla, naturalizando los estereotipos y roles de género. Toca cambiar el foco y dirigirlo también hacia los hombres a la hora de plantearlas y comunicarlas en las empresas. Y que los hombres nos sintamos interpelados por esas medidas. El cambio de imaginario con respecto a los cuidados o la corresponsabilidad, que actualmente no se materializa en los hogares de la manera deseada, resulta imprescindible.

b. Banalización de los cuidados

Banalizar los cuidados y presentarlos siempre como una tarea placentera y atractiva para que los hombres «se animen» a cuidar «para no perderse la infancia de sus hijos e hijas» . Tenemos que seguir haciendo pedagogía para, desde luego, poner en valor los cuidados, pero también para hacerles ver a los hombres que es una cuestión de justicia que seamos corresponsables en estas cuestiones. Si algo ha quedado claro en esta crisis es la importancia de los cuidados en todos los ámbitos: desde las residencia de mayores, centros sanitarios, el quedarnos en casa para cuidarnos y para cuidar al resto de la sociedad… No se trata de moldear una realidad para que parezca otra, sino de cambiar nuestra mentalidad para comprometernos con esa realidad.

2️⃣ Violencia de género

Las cifras de violencia de género son escalofriantes siempre. Sin embargo, las llamadas al 016 y el uso de otros recursos ha aumentado considerablemente desde el 14 de marzo. Los recursos institucionales (estatales, autonómicos y locales) y las campañas correspondientes se han multiplicado. ¡Cómo no vamos a tener una responsabilidad los hombres en este asunto!

Partamos de la base de que en los mensajes que se lanzan con respecto a la violencia machista casi en su totalidad van dirigidos a las mujeres víctimas. Durante el periodo de confinamiento (hasta el momento) destacan mensajes como «No estás sola» o «NingunaMujerDesprotegida». En ocasiones, también se apela a la sociedad en general para que actúe como con la campaña de la Región de Murcia «Si la oyes, llama». Sin embargo, como en circunstancias ordinarias, suelen echarse de menos campañas dirigidas a hombres para que alcemos la voz en contra la de la violencia de género.

Entre los hombres hay en ocasiones actitudes de indiferencia, que quitan importancia a este problema o incluso negacionistas. No obstante, tenemos que ser especialmente intolerantes con cualquier tipo de manifestación de violencia de género. De hecho, estas semanas deberíamos haber estado (y aún estamos a tiempo) pendientes de las campañas que se han lanzado e involucrarnos, por ejemplo, a través de las redes sociales. Un actitud que deberíamos mantener todo el año, todos los años e interiorizarlo permanentemente.

3️⃣ Reflexión compartida

Resulta imprescindible comprender que la crisis del coronavirus no afecta igual a mujeres y a hombres. Las redes sociales se han llenado de eventos, de recursos y de reflexiones dirigidas a hombres en los que se nos invita a reflexionar sobre las circunstancias en las que la masculinidad hegemónica está presente o sobre qué podemos hacer para adoptar actitudes y lógicas igualitarias reales.

Una de las claves del cambio en el camino hacia una masculinidad igualitaria es aprender a escuchar. Aprender a escuchar a las mujeres y dejarnos enseñar por ellas: a las que tenemos a nuestro alrededor y a las profesionales que llevan tiempo reflexionando y practicando la igualdad de oportunidades en diferentes entornos.

 

Dos buenos recursos que nos ha ofrecido esta cuarentena han sido:

  1. Diálogos sobre masculinidades del Foro de Hombres por la Igualdad de Sevilla.
  2. Guía para ayudarnos a crear espacios colaborativos en nuestra vida diaria y durante esta cuarentena por el COVID-19, de ONU Mujeres México.

Masculinidades después del COVID-19

Evidentemente, en unas pocas semanas no se cambian más de 4.000 años de sistema de dominación masculina. Sin embargo, sí parece una buena época para pensar individual y colectivamente como hombres sobre qué estamos haciendo y qué podemos hacer para contribuir a la igualdad de género porque es lo más justo, sin más. Pero, sobre todo, pararnos a pensar en cómo, a veces incluso inconscientemente, estamos impidiendo que se avance en la igualdad efectiva porque implica renunciar a privilegios que el sistema nos otorga como hombres, por ejemplo, quitándonos la «carga» los cuidados. Reflexionemos e involucrémonos.

¿Qué opinas tú sobre esta cuestión?

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